He descubierto que para alegrar a alguien que te importa, no necesitas ni una imaginación brillante ni horas o días de dedicación, y sobre todo que, en una grandísima medida, la felicidad de esa persona depende de los detalles que puedan tener quienes la rodean.
Y no es necesario hacer grandes paripés ni cosas demasiado historiadas ni nada de eso. Más bien consiste en tener pequeños detalles que le ayuden a llevar mejor los malos momentos, detalles que saquen una sonrisa en medio de un día horrible, detalles que demuestren que estas ahí para lo que sea, detalles que salgan espontáneos...
Que se puede alegrar muchísimo a una persona simplemente mandándole un mensaje dándole los buenos días o preguntando cómo está o viendo que te acuerdas de ella, apareciendo en su casa cuando sabes que de verdad te necesita (sobre todo si es por sorpresa), enviándole una foto que le recuerde algo alegre o que le haga reír por ser una tontería, escribiéndole un comentario en un blog, pie de foto o tweet, llamándola en el instante que más lo necesite, dándole un abrazo sin previo aviso para hacerle saber que todo va a estar bien y demostrándole tu cariño, escuchando sus penas y problemas y aconsejándole con la mejor voluntad, haciendo un rato el payaso o bromeando para arrancar una sonrisa... y una infinidad de detalles que, a priori no parecen nada, pero que pueden alegrarte un día e incluso cambiar lágrimas de tristeza por lágrimas de felicidad...
Y es que, qué fácil que es hacer feliz.
M encanta! Estoy de acuerdo
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