Es cierto que hay un momento en la vida en el que necesitamos encontrar alguien que nos haga compañía, encontrar una persona que nos haga felices, que nos ayude a lograr lo que queremos, que se alegre por tus victorias, que te anime y de fuerzas en las derrotas, que te apoye con tus sueños y que este ahí, dándote cariño, alegrando cada momento.
Esta búsqueda suele ser muy difícil, puede ser muy tediosa y desesperante, puede que por el camino te lleves desilusiones y que acabes harto. Puede que te hagas tus esquemas contando sólo contigo mismo, que en tus esquemas rechaces incluir a nadie más o incluso que incluyas a una persona que creas que encaja bien en ellos y resulte que no es así. Puede que te quedes pensando que todo esto es un sinsentido, que mejor olvidarse, que lo mandes a la mierda todo. Pero nunca nada que merezca la pena va a ser fácil de alcanzar, ya se sabe que "quien algo quiere algo le cuesta" y si no te cuesta, no es una buena señal y seguramente no hayas encontrado lo que buscabas realmente.
Puedes estar muy perdido, puedes no parar de buscar, vuélvete loco si quieres, desiste por una temporada para volver con más fuerza... pero nunca dándote por vencido porque entonces llegará el momento y llega esa persona que te cambia los esquemas.
Y te los cambia de tal manera que te encanta.