Ha llegado el final del verano, es un hecho.
Se acabaron los baños en la playa, los paseos por la orilla, rutas por las calas, los partidos de voley-playa y fútbol-playa...
Se acabaron esos días tirados en la arena con los amigos o comiendo mientras ves el mar, esos días de no tener preocupaciones ni estar atado a los estudios (aunque algunos esta atadura no se la han podido quitar), esas noches de verano que son mágicas...
Se acabaron las salidas por la manga, los partidos de tenis, las idas y venidas, las cenas en el paseo y los ratos viendo las estrellas...
Pero no me voy triste, todo lo contrario, me voy contento, me voy con muchísimos recuerdos imborrables e imágenes increíbles del verano; me voy con gusto de no haber parado ni un minuto y de haber aprovechado al máximo las vacaciones, y aunque me quedan cosas que no he podido hacer porque no me ha dado tiempo no me importa porque ya llegara el del año que viene para hacerlas.



