sábado, 30 de noviembre de 2013

Mas que un sueño, una pasión

Está claro , el mundo del futbol mueve masas y crea afición, todos quieren formar parte de él, ¿Quién no ha soñado con regatear como Lionel Messi, tirar faltas “bomba” como Cristiano Ronaldo, anticiparse al delantero como Ricardo Carvalho o distribuir el juego como Andrés Iniesta? Todos quieren hacer la asistencia de la victoria en un derbi o marcar el golazo de la final de un mundial, pero existe una pequeña minoría que en realidad con lo que sueña es con parar ese gol. Yo soy uno de los integrantes de este grupo y tengo ídolos con menos “caché” como Petr Čech, Oliver Kahn, Edwin Van der Sar o Cristian Domínguez y Luis Amado (futbol sala). Pero por supuesto que mi máximo ídolo y mi modelo a seguir es Iker Casillas.
Los porteros (como nos denominan) somos esa “especie” dentro del mundo del futbol que está más infravalorada. Todos suponen que es el puesto más sencillo, pero no pueden estar más equivocados. Nadie piensa en lo difícil que es mantener la mente fría en un “uno contra uno” cuando el único que no tiene nada que perder es el delantero que tendrá 7 u 8 ocasiones más para intentar marcar, mientras que el portero pasará de héroe (sin que se le reconozca prácticamente) si lo para a villano si no consigue despejar el balón (lo que se le reprochará durante bastante tiempo). Nadie entiende lo que es ser el último jugador, el único que puede parar al delantero y el que más responsabilidad tiene, porque un delantero falla y otro marcará por él, un centrocampista pierde un pase y alguien lo recuperará, el defensa no corta el pase y ya hará algo el portero, pero el portero no puede fallar, no se le permite, tiene que ser el héroe de un equipo del que es el pilar central, aunque nunca nadie se lo reconoce.
Se le margina en los entrenamientos con la típica frase (que ya me he hartado de oír una vez tras otra): “Venid todos que vamos a practicar ………., y a aclarar la táctica …….. y a mejorar ……, los porteros cogeros un balón y calentad” ¿Por qué? ¿Por qué no se centran en ayudarnos a mejorar? ¿Y por qué cualquier fallo es condenado si luego el delantero la tira fuera y se le dice un “bien intentado”?
La gente no se da cuenta de lo difícil y duro que es, la responsabilidad que conlleva y lo dolorosas que son todas las críticas. Pero aun así no me arrepiento de haber elegido jugar en este puesto, y si me dieran la oportunidad de volver atrás y volver a elegir volvería a decidir que quiero recibir balonazos y quiero ser el villano (o el héroe) de un equipo y es que esa sensación que se siente cuando el balón viene hacia donde estas tú, aunque parezca mentira, pasa como si fuera una eternidad a cámara lenta en la que da tiempo a que se te pasen miles de cosas por la cabeza, es increíble, indescriptible y la mejor sensación del mundo. Ese momento en el que estas volando tratando de llegar a por un balón que acabas rozando lo justo para evitar un golazo o ese despeje con la espinilla con el delantero frente a tus narices, son momentos únicos, pero son momentos que nadie desde fuera puede disfrutar ni entender. Y parar un penalti, esa sensación de salvar el gol más “claro” que te pueden marcar, ese corto, cortísimo momento en el que debes decidir qué lado es el elegido por el contrario, hacer uso de toda la fuerza de tus piernas para saltar lo máximo posible y el instante en el que tocas el balón, ese momento se sienten cosas que no se pueden describir con palabras.
Por esto y por muchas cosas más que no puedo expresar aquí siempre disfrutaré más con una parada que con un gol, preferiré a Benji antes que a Oliver y sobre todo siempre seré de los pocos que sueñan con parar ese gol que muchos otros sueñan marcar.